Y con un leve suspiro rompo el viento, siendo sordo cuando tu mirada deambula por entre voces vacías que juegan a ser grandes; brincando por entre nubes de algodón hipnotizadas por el sabor amargo del sentimiento que de rosa se viste pero en lo oscuro se esconde.
Dios ha mentido! Y su gloria se hunde como barcos de vapor; sin piedad y carentes de calor.
sábado, 6 de septiembre de 2008
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